Baterías de Litio

Baterias de Litio

Existen varios tipos de baterías que, con el tiempo, gracias a la diferencia de materiales que las componen, han ampliado y mejorado tanto la vida útil como su seguridad, por lo que resultan más atractivas y eficientes, aunque es posible que su coste sea algo mayor. Entre este tipo de baterías, las compuestas por litio han conseguido durante los últimos años convencer a muchos usuarios de su posible utilización para sistemas fotovoltaicos domésticos, vehículos eléctricos o redes inteligentes, entre otras.

¿Por qué fosfato de hierro y litio? Las baterías de fosfato de hierro y litio (LiFePO4 o LFP), son las baterías tradicionales de Li-Ion más seguras. La tensión nominal de una celda de LFP es de 3,2V (plomo-ácido: 2V/celda). Una batería LFP de 12,8V, por lo tanto, consiste de 4 celdas conectadas en serie; y una batería de 25,6V consiste de 8 celdas conectadas en serie.

Una batería de plomo-ácido fallará prematuramente debido a la sulfatación si:

  • funciona en modo de déficit durante largos periodos de tiempo (esto es, si la batería raramente o nunca está completamente cargada). 
  • se deja parcialmente cargada o, peor aún, completamente descargada (yates o caravanas durante el invierno). 

 Una batería LFP no necesita estar completamente cargada. Su vida útil incluso mejorará en caso de que esté parcialmente en vez de completamente cargada. Esta es una ventaja decisiva de las LFP en comparación con las de plomo-ácido. Otras ventajas son el amplio rango de temperaturas de trabajo, excelente rendimiento cíclico, baja resistencia interna y alta eficiencia

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¿Costosa?

Las baterías LFP son caras en comparación con las de plomo-ácido. Pero si se usan en aplicaciones exigentes, el alto coste inicial se verá más que compensado por una vida útil mayor, una fiabilidad superior y una excelente eficiencia.

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