Para la optimización de cualquier sistema o instalación fotovoltaica es necesario tener en cuenta una serie de factores fundamentales. Uno de estos factores es la orientación con la que se colocan las distintas placas o paneles que forman el sistema, ya sea en un domicilio particular para consumo propio o en un campo fotovoltaico de mayor producción energética. Lo primero a tener en cuenta respecto a este tema es la zona del planeta en que nos encontramos o donde vamos a colocar la instalación ya que no será lo mismo estar en el hemisferio norte que en el sur.

La clave que debemos conocer es que la orientación debe ser la contraria al nombre del hemisferio, es decir, si estamos en el hemisferio norte deberemos colocar nuestro sistema fotovoltaico hacia una orientación sur mientras que si nos encontramos en el hemisferio sur deberemos realizar, justamente, la acción contraria. Para ello basta con la ayuda de una brújula y el cuidado, siempre importante, de evitar árboles y edificios que puedieran provocar sombras (sobretodo durante el invierno que es cuando más alargadas se llegan a hacer estas) que pudiesen perjudicar la producción energética deseada.

Sin embargo, existen opiniones menos aceptadas pero igualmente interesantes afirmando que, es recomendable una orientación hacia el oeste, ya que esta opción aprovecha mejor la energía de las horas centrales del día durante las cuales el consumo energético en las casas tiende a ser mayor. Se puede decir que esta sería una solución centrada en unos horarios de consumo concretos pero, por lo general, no cabe duda que la ideal es la orientación sur.